pena máxima
mal que mal, el penal me lo hicieron a mí y harto que me duele la pierna porque caí de rodillas y me sangra y me arde como limón en el ojo. Me duele la rodilla y me palpita la cabeza, por el nerviosismo, por el cabezazo que le di al Toro y que lo dejó con el chichón más hermosamente colorado que he visto en mi vida, aunque después me bajó de un planchazo y me dijo un “ahí tení conchetumare” que me dejó dolorido y picado. La cancha del colegio está a rebosar, después de clase nadie se movió. Todos saben la importancia del partido, están todos alerta, sobre todos los profesores y el puto del rector, que es un amargado pseudo-intelectual al peo, que odia el fútbol porque lo considera “alienación de las masas”. Dentro de todo, nadie quiere que se repita lo del año anterior, menos, claro está, nosotros y los del B, los únicos que sabemos las verdaderas causas de la pelea, los que nos dimos con todo hasta que tuvieron que llamar a los pacos, los que nos mamamos una hora de sermones del profe Santamaría y recibimos las penas del infierno por “la indecente conducta impropia de seres humanos racionales y sobre todo inadecuada para privilegiados estudiantes del Colegio X…
Yo mismo tomé la responsabilidad...
pese a que el marcador indica que vamos empatados a 6, a dos minutos de terminar el partido…
Yo mismo tomé la responsabilidad...
Yo mismo tomé la responsabilidad...
aunque todos me miran desconcertados. El Ulpo, además de capitán es el que patea los penales y los tiros libres en los partidos de baby, pues tiene un don privilegiado para colocar el balón donde quiere… lleva 4 goles de penal en este torneo. Pero no pudo con mi obstinación. “El que la hace la deshace” le dije con seguridad, y afortunadamente para mí, me tuvo confianza.
tomo el balón y lo acomodo en la marca blanca, nítida sobre el cemento y las líneas de las otras canchas –como en casi todos los colegios, la cancha de baby del mío es una multicancha con miles de líneas de colores, aunque casi siempre solo se juegue fútbol-. Me duele la rodilla y me palpita la cabeza. Además el cintillo elástico que me dio la Anto para jugar y que no se me fuera el pelo a los ojos me aprieta las sienes como un forceps gigante. Empiezo a sentir calor en las mejillas… Pienso en ella, la miro, me sonríe nerviosa, pero con esa sonrisa suya y esos dientes tan hermosos que te entregan una tranquilidad infinita… la Anto me entregó el cintillo ayer, en la plaza, antes de volver a su casa. Es un cintillo rojo muy bonito, al que ella le bordó sus iniciales y las mías… quedé maravillado con el gesto, tanto que yo le dije si quería pololear conmigo, ella se sorprendió un poco, y me dijo que esperara hasta hoy después del partido, que me contestaría… como se ve, me juego mucho con este penal, ella era la polola del Toro el año pasado, incluso todavía se la jotea, por eso ese desgraciado me tiene mala y los partidos son un duelo aparte entre nosotros.
Yo mismo tomé la responsabilidad…
pienso en la Anto… pienso en mi rodilla… pienso en el Pipo, el arquero de ellos, tratando de adivinar a que lado se va a tirar… pienso en el tarado del Toro, que desde atrás balbucea garabatos y maldiciones para que falle… pienso en el Ulpo, que observa silencioso la escena, expectante desde el área nuestra… pienso en la barra del B, que me pifia y me lanza papelitos para que me desconcentre… pienso que si hago el penal, la Anto será mi polola… pienso que si fallo, no, mejor ni pensar que pasaría si fallo…
Yo mismo tomé la responsabilidad…
respiro hondo justo cuando suena el pitazo…


0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home