noviembre 24, 2006

bendito sea




bendito sea el título con que soñamos
bendito cada nombre que ha sido designado
benditos los talentos que siempre sacamos
el peso de la historia, el respeto ganado
malditos sean los recuerdos dolorosos
maldita la impotencia y la injusticia que vivimos
el volvernos a casa cada uno por su lado
las finales sin jugar, el quedar en el camino
bendita la anestesia general a los dolores
las tristezas que curamos con abrazos
las gargantas que se rompen por los goles
el sentirnos los mejores por un rato
malditos los sorteos y los grupos de la muerte
los castigos sin juicio que signaron nuestra suerte
malditos los mezquinos que juegan sin poesía
los que pegan, los que envidian, los que rompen y lastiman
bendito sea el orgullo con que entramos a la cancha
el potrero y la pelota no se manchan
la tv que repite la gambeta
inflar las redes de los otros, inflar el pecho de los nuestros, merecer la camiseta
los turistas, los cronistas, los sponsors, los amigos, la hinchada
las mujeres siguiendo los partidos
benditas las cábalas que dan resultado
las risas y el llanto que guardaremos tanto
y bendito ese momento que nos regala el fútbol
de poder cambiar nuestro destino
y sentir, otra vez, y frente al mundo
lo glorioso... lo hermoso...
de ser sólo un balón y un niño...
Trata de explicar lo que sientes cuando tu equipo sale a la cancha...
Trata de describir con palabras la felicidad de un niño con su balón nuevo para cumpleaños o navidad y haciendo un gol en la plaza vecina...
O porque los gobiernos, cuando les conviene, sientan al presidente en el palco del estadio, invitan al equipo al palacio presidencial, fotografían al gabinete completo con el capitán...
Porque el fútbol es nuestro bálsamo...
Y mi mamá puede estar llorando mientras pela papas pa'l almuerzo, mientras mi papá llega refunfuñando porque su pega es odiosa y tediosa.
Y puede que haya peleado con mi hermano y que la chica que me gusta me ignore
Pero comienza a rodar la pelota, y, paradójicamente, el mundo se detiene...
Y que otra instancia tiene el poder para hacer eso...
Escucho respuestas... intelectuales, religiosos, políticos, clarividentes, opinólogos, manifiéstense.
Y no es tanto por defender el asqueroso nacionalismo de mercado que se apodera de la mayoría cuando la selección sale a la cancha, no es tanto por defender que setenta mil personas salten desaforadamente gritando peruano o boliviano maricón, no defiendo que algunos tiren piedras a la cancha porque uno de los jugadores del adversario es negro...
No defiendo la violencia, no defiendo el racismo, el fútbol no nació con eso...
Porque olvido el hambre, olvido la decepción, exacerbo los latidos
Y que tantas personas sientan lo mismo no es casualidad...
Puedo olvidar los llantos y las amarguras
Hasta que vuelvo a casa, enciendo la tele, y si mi equipo ganó... abrazo a mi padre y las papas que preparó mi madre saben a gloria, río con mi hermano y esa chica ahora es mi novia...
Si mi equipo perdió, enciendo la tele, puteo a mi viejo, vomito la comida añeja y sin amor, le grito indignado a mi hermano y le digo a la chica esa que se joda...
Todo, todo, hasta el siguiente partido.

noviembre 07, 2006

la pelota es una sola (o del como todo sigue)

Historias que hablan de multitudes, de pasión, de alegrías,
de un balón que rueda y rueda. . .
2004: los "Borrachos del tablón", hinchada del
club argentino River Plate y el maravilloso espectáculo
del recibimiento a su equipo antes de iniciar
el encuentro de semifinales de Copa Libertadores ante su
clásico rival, Boca Juniors

1928: aficionados uruguayos celebran la obtención
de la medalla de oro de su selección nacional de fútbol
en los Juegos Olímpicos de Amsterdam, con una exaltación
inusitada para la época.
Toco y me voy (Bersuit)
Te la toco de primera
Vos si querés la agarrás
Cada jugada que sueño se hace realidad
O pareciera... algo casual
Aunque pongás la barrera
Yo te la mando a guardar
Toda la vida es un baile y te pueden bailar
Aunque no quieras, lo verás
En una cancha o en un bar...
Dando la vuelta manija me doy
Subiendo al latido de esta vibración
Caño, taquito, chilena y tablón
El fuego sagrado de mi corazón...
Toco y me voy
La camiseta es como un dios
Toco y me voy
No importa cual sea el color...
Y si me pintan la cara
Hoy no me voy a achicar
Cuando me muerda la pena no voy a llorar
Se ha terminado el festival...
En un picado cualquiera
Mi alma se echa a rodar
Este es el juego que siento y no pienso parar
Yo pongo el cuerpo hasta el final
En una cancha o en un bar...
Dando la vuelta manija me doy
Subiendo al latido de esta vibración
Tunel, jueguito y tomá para el gol
El fuego sagrado de mi corazón...
Toco y me voy
La camiseta es como un dios
Toco y me voy
No importa cual sea el color
(del cuadro que sigas toda tu vida)
Toco y me voy
La camiseta es como un dios
Toco y me voy
No importa cual sea el color
(banderas al viento dan la bienvenida)
Toco y me voy
La camiseta es como un dios
Toco y me voy
no importa cual sea el color...

noviembre 02, 2006

pena máxima

Yo mismo tomé la responsabilidad...

mal que mal, el penal me lo hicieron a mí y harto que me duele la pierna porque caí de rodillas y me sangra y me arde como limón en el ojo. Me duele la rodilla y me palpita la cabeza, por el nerviosismo, por el cabezazo que le di al Toro y que lo dejó con el chichón más hermosamente colorado que he visto en mi vida, aunque después me bajó de un planchazo y me dijo un “ahí tení conchetumare” que me dejó dolorido y picado. La cancha del colegio está a rebosar, después de clase nadie se movió. Todos saben la importancia del partido, están todos alerta, sobre todos los profesores y el puto del rector, que es un amargado pseudo-intelectual al peo, que odia el fútbol porque lo considera “alienación de las masas”. Dentro de todo, nadie quiere que se repita lo del año anterior, menos, claro está, nosotros y los del B, los únicos que sabemos las verdaderas causas de la pelea, los que nos dimos con todo hasta que tuvieron que llamar a los pacos, los que nos mamamos una hora de sermones del profe Santamaría y recibimos las penas del infierno por “la indecente conducta impropia de seres humanos racionales y sobre todo inadecuada para privilegiados estudiantes del Colegio X…

Yo mismo tomé la responsabilidad...

pese a que el marcador indica que vamos empatados a 6, a dos minutos de terminar el partido…


Yo mismo tomé la responsabilidad...

pasando por alto el autogol que hice recién empezada la semifinal y que los puso en ventaja a ellos… el Juan, el Ulpo Suárez –le decimos así porque cuando vas a su casa es lo único que te da de once- es nuestro capitán, y el único con la autoridad para pegarme un paipazo tan fuerte como el que me dio, y el único con la autoridad para gritarme “aweonao!” de la forma tan auténtica como lo hizo, después del autogol por tratar de pasarme al Toro y querer salir jugando desde el área nuestra…

Yo mismo tomé la responsabilidad...

aunque todos me miran desconcertados. El Ulpo, además de capitán es el que patea los penales y los tiros libres en los partidos de baby, pues tiene un don privilegiado para colocar el balón donde quiere… lleva 4 goles de penal en este torneo. Pero no pudo con mi obstinación. “El que la hace la deshace” le dije con seguridad, y afortunadamente para mí, me tuvo confianza.

Yo mismo tomé la responsabilidad…

tomo el balón y lo acomodo en la marca blanca, nítida sobre el cemento y las líneas de las otras canchas –como en casi todos los colegios, la cancha de baby del mío es una multicancha con miles de líneas de colores, aunque casi siempre solo se juegue fútbol-. Me duele la rodilla y me palpita la cabeza. Además el cintillo elástico que me dio la Anto para jugar y que no se me fuera el pelo a los ojos me aprieta las sienes como un forceps gigante. Empiezo a sentir calor en las mejillas… Pienso en ella, la miro, me sonríe nerviosa, pero con esa sonrisa suya y esos dientes tan hermosos que te entregan una tranquilidad infinita… la Anto me entregó el cintillo ayer, en la plaza, antes de volver a su casa. Es un cintillo rojo muy bonito, al que ella le bordó sus iniciales y las mías… quedé maravillado con el gesto, tanto que yo le dije si quería pololear conmigo, ella se sorprendió un poco, y me dijo que esperara hasta hoy después del partido, que me contestaría… como se ve, me juego mucho con este penal, ella era la polola del Toro el año pasado, incluso todavía se la jotea, por eso ese desgraciado me tiene mala y los partidos son un duelo aparte entre nosotros.

Yo mismo tomé la responsabilidad…

pienso en la Anto… pienso en mi rodilla… pienso en el Pipo, el arquero de ellos, tratando de adivinar a que lado se va a tirar… pienso en el tarado del Toro, que desde atrás balbucea garabatos y maldiciones para que falle… pienso en el Ulpo, que observa silencioso la escena, expectante desde el área nuestra… pienso en la barra del B, que me pifia y me lanza papelitos para que me desconcentre… pienso que si hago el penal, la Anto será mi polola… pienso que si fallo, no, mejor ni pensar que pasaría si fallo…


Yo mismo tomé la responsabilidad…

respiro hondo justo cuando suena el pitazo…